La posta del kétchup

Aunque está asociada siempre con el tomate y un sabor bastante dulce, su verdadero sabor es muy diferente al de las comerciales.

El origen de ésta es en realidad, una salsa picante china llamada ke-tsiap que era de pescado, y que naturalmente no llevaba tomate, ya que es de origen americano.

En el siglo XVIII los ingleses llevaron a Europa la salsa y comenzaron a experimentar modificaciones. Inicialmente su sabor salado era más parecido a la salsa de soja, ya que se utilizaba grandes cantidades de sal como método de conservación.

El kétchup de champiñón fue el primero en cobrar fama dentro de la cocina inglesa, y fueron estos mismos los que llevaron esta creación al continente Americano, al momento de colonizar.


En 1812, James Mease, incorporó tomates a la receta y para 1850 se embotelló la primera botella de kétchup para la venta. En la industria creció gracias a que para ese entonces mucha gente temía comer tomates crudos, porque se les consideraba venenosos.

Recién en 1876, F. & J. Heinz lanzó al mercado su propia versión del kétchup, bajo el slogan de: “Bendito alivio para las madres y otras mujeres dentro del hogar”, en alusión al tedioso procedimiento para hacerlo de forma casera.

Por suerte para los consumidores, en el inicio del siglo XX se prohibió el uso de benzoato de sodio como preservante en condimentos en los Estados Unidos, llevando a Heinz a modificar la receta utilizando vinagre y azúcar como conservantes naturales.

Continuando con la experimentación que dio origen a este condimento que parece tan de la era moderna, Apicio propone dos versiones diferentes con productos bien nuestros: las calabazas y el boniato criollo. Conseguílos en nuestra tienda.


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