Experimentar es aprender

Quizás así hemos llegado a estas recetas. Cuando digo hemos me refiero a la humanidad, toda. Parece excepcional que sin la invención del microscopio y la ciencia avanzada ya los romanos, griegos y otras culturas comprendieran el efecto de la lactofermentación.

La fermentación láctica es el proceso, a grandes rasgos, por el cuál obtenemos ácido láctico y es gracias a su presencia como metabolito en los alimentos lo que provoca la desactivación de los procesos de descomposición.

Hoy, entendiendo la “no tan magia” que sucede en los bollones es que nos arriesgamos a experimentar, a jugar con lo que conocemos y lo que especulamos qué sucederá. Modificamos clásicas recetas, utilizamos lo local y cruzamos los dedos. Así damos con resultados errados pero también de los buenos y que luego compartimos con ustedes confiados de que apreciarán con nosotros la complejidad de sabores que se suceden y los beneficios probióticos.


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